Los Cuentos recibidos

The Stories receibed

Ganadores del 2014

Concurso Cuentos por contar 2014 TALES TO TELL Contest 2014

Los Cuentos del taller de escritura   Tales writing workshop

¿Qué son los EPIS? What are the EPIS?

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                                                                          Cuentos por contar from Cuentos por Contar on Vimeo.

Aquí debajo podréis encontrar los cuentos enviados a la redacción de los EPIS en esta su primera edición de Cuentos por contar. 

Un jurado especialista en el tema elegirá de entre todos ellos los Cuentos por contar ganadores de este año.  

premio pagcxcPATROCINAN

EPICOLA

LOGO NIKE

La extraña Cantante Muda

                                                                                                               Por Andrés Bayona 

Y como cada noche, caminó despacio hacia el micrófono inexistente. El silencio inundaba el recinto, tanto, como que las respiraciones de unos y otros, que abarrotaban el lugar, cumplían la función de coro afónico. Se puso en frente, como era costumbre la banda de ausentes no la acompañaba. Sus manos empezaron a moverse al ritmo de lo que no sonaba, su boca, a pronunciar absolutamente nada. El público no se podía contener, cientos de lágrimas brotaban, toda esa carencia que los extasiaba. Sin duda, la mejor función hasta la fecha. Maravillados, a la salida, nadie pronuncio palabra.

el nadador

                                                                                            Por Felipe Olivares

(Hola me llamo Felipe Olivares de la Familia de los Olivares y les mando mi cuento desde Chile, tengo 32 años, y soy diseñador teatral)

Ganador de medalla de oro en los juegos olímpicos de hace mucho tiempo, Javier Ernesto Garrido tenía solo un defecto, se ahogaba en un vaso de agua.

                                                                                           Por Roser Rueda Fernández.

(Me gusta mucho dibujar, hacer deporte y gastar bromas)

 

Érase una vez un hombre que no sabía nadar.

Cuando venía el  verano, él se ponía al sol y no se atrevía a poner ni un pie en el agua aunque hiciera mucho calor.

Un buen día encontró en su buzón un papel que ponía: “Te enseñamos a nadar por un precio que seguro que te partes de risa”.

El señor fue y le enseñaron a nadar.

Al cabo de unos cuantos días, se armó de valor, se fue a la playa y se metió en el agua.

Le gustó tanto que no quiso salir del agua y poco a poco se fue encogiendo. Se quedó muy pequeño y como se había quemado por el sol estaba muy rojo.

Al final un pez se lo comió porque lo confundió con una gamba!

FIN

El cuento del árbol

 

Por Sergio Salvador

(Sergio es un chico entretenido y distraido que vive la vida XD)

 

En un pueblo pequeño de Siria había un árbol que en vez de hojas tenía ojos, un día de primavera un joven pastor pasaba cerca del árbol pero no vio nada raro. Aquel día una manada de lobos atacó el rebaño del pequeño pastor y apunto estuvo de morir, si no llega a ser por el árbol.
Uno de los lobos saltó encima del chico, pero ocurrió algo asombroso, el árbol salio de la tierra con mas de mil ojos en vez de hojas y
golpeó al lobo con tanta fuerza que lo llevó al otro lado de la colina, entonces el árbol se volvió a enterrar y sus ojos se convirtieron en hojas, como si no hubiera pasado nada. El chico impresionado no salía de su asombro y en aquel mismo momento se cayó de bruces. Después de una hora unos hombres rodearon al chico que se había desmayado. Al despertarse le preguntaron que le había pasado, el joven les contó lo que le había ocurrido, pero nadie le creyó.
Pasaron los meses y entonces en Agosto ocurrió una desgracia, el pueblo se quedó sin alimentos y se quejaban al ayuntamiento.

En la plaza se vió una figura enorme que iba caminando, la gente no se podía mover por el miedo y la curiosidad. Era el árbol de mil
ojos, que se acercaba cada vez más, se plantó en medio de la plaza e hizo un agujero enorme y justo ahi se enterró como aquella vez pero esta vez pasó algo más, el árbol empezó a dar frutos y la gente del pueblo extrañada murmuraron sobre lo que habían visto.
El joven pastor que en la anterior ocasión había visto al árbol, se acercó cogió un fruto y se lo comió, y en su cara se vió un aire de
alegría, así el pueblo floreció de nuevo, la gente estaba orgullosa de su árbol de mil ojos pero cuando las cosechas volvieron a crecer el árbol se debilito y al final se secó y murió.
La gente del pueblo hizo un monumento al árbol con mil ojos. La gente siempre lo recordará como un milagro.

 

Por Juli Bermúdez

(“-Soy Juli, calzo un 39… un pie un poco grande para mi baja estatura”, nos confiesa nuestra contadora. No te preocupes Juli, los del EPIequipo le llamamos a eso estar bien plantada ¡Enhorabuena!)

 

Esta historia ocurrió en una hermosa ciudad que tenía en el centro un parque lleno de enormes y frondosos árboles. Uno de los árboles era especial… porque en lugar de hojas, tenía ojos. No uno, ni dos, ni tres… sino cientos de ojos que estaban colocados desde la copa, hasta las ramas más bajas que emergían de su tronco.
El árbol podía enterarse de todo lo que ocurría en la ciudad, viendo desde las ventanas más altas de los edificios de apartamentos y oficinas, hasta los acontecimientos que tenían lugar en las veredas que cruzaban el mismo parque.
Cuando el árbol percibía que algo no estaba bien… atraía hacia él, de manera mágica, a hombres, mujeres y niños con algún problema o preocupación.
Las personas llegaban hasta el árbol, sin saber por qué, y al notar que tenía ojos en lugar de hojas, se sorprendían. Él, amablemente, les ofrecía una de sus ramas para que tuvieran al alcance uno de sus ojos. Al tener la oportunidad de ver a través de éste, todos se daban cuenta que el mundo pintaba en otro tono. Muchas tonalidades de verde, les permitían ver la vida desde otra perspectiva.

                                                              Por un niño o niña de 2º del colegio Verge de la Font

Eso era una vez un árbol que estaba aburrido porque quería verlo todo, y desde donde estaba no le alcanzaba la vista a casi nada y como no se podía mover…
Un día de esos que tenía aburridísimos de repente y sin esperarlo se le apareció un mago y éste le dijo: – Pide un deseo.
Sin pensarlo dos veces el árbol dijo: – Quiero poder caminar y moverme de sitio para ver más cosas. El mago le respondió: – Eso no es posible, si te quito las raices te morirás…
El árbol se quedó pensativo…- Pués entonces quiero tener mil ojos.
Al instante las hojas empezaron a convertirse en ojos y curiosamente sólo dos hojas le quedaron al árbol.
En ese momento un conejo que pasaba por allí le preguntó: – ¿Eres un árbol de verdad?. – Sí claro. Contestó el árbol. Y el conejo se quedó CONFUSO. Fin.

el circulo y los cuadrados                                                                                            Por Tomàs Cabelleria

(Calzo un 41 de pie, soy profesor y he escrito el cuento en clase de castellano para dar ejemplo a mis alumnos)

 

Todo sucedió hace muchos años en Geoland, un pequeño pueblo de la costa británica. Allí los habitantes eran formas geométricas que se agrupaban en barrios según si tenían forma redonda, cuadrada, triangular, etc.
En el colegio coincidían figuras de todo tipo, aunque los círculos y los cuadrados eran mayoría. Había también bastantes rectángulos y triángulos, sobre todo obtusos. En cambio, los triángulos isósceles brillaban por su ausencia. En cuarto de secundaria se encontraba el único rombo del colegio.
John Round nació en una familia circular, en la que cada uno de sus miembros tenía forma redonda. Su destino estaba escrito desde el principio, debía casarse con alguna figura redonda e incluso buscar trabajo en una empresa circular.
Pero un buen día ocurrió lo que jamás de los jamases debería haber ocurrido: John Round se enamoró de su mejor amiga en el colegio, Rita Square.
Fueron pasando los años, terminaron el colegio, se hicieron mayores y Rita y John querían vivir juntos. Y así fue como John decidió cambiar de forma geométrica. Cuando comunicó su decisión a sus padres, éstos echaron a llorar pero aceptaron resignadamente la voluntad de su redondo hijo.
De este modo, John Round acudió al Registro de Figuras Geométricas e inició todos los trámites para cambiar su forma redonda por una cuadrada, así como su apellido.
Hoy en día es por todos conocida la plaza de John Square en homenaje a aquel círculo que decidió transformarse en cuadrado como muestra de amor hacia su mujer.

La bella historia de la tv que comia niños

 

                                                                                    

Por Bryan

(Bryan nos escribe desde la escola Gabina de Barcelona, tiene 14 años y, ¡atención!, Bryan escribió su relato jugando al fútbol, increíble virtuosismo el de este chico)

 

Hace  muchos años, en el futuro, un científico loco, en su laboratorio, cruzó los cables de una tele e hizo que le salieran ojos y boca. Una noche se le escapo. Salió buscando niños porque tenía hambre. Vió a un niño y la tele salió corriendo a por él. Lo cogió y dijo:-“¡Ñam ñam !” Al día siguiente, el científico loco dijo:- “ Oh no!, ¿dónde está la tele come niños ?, ahora me comeré a todos los niños jua jua jua! Qué bien, así viviré feliz sin niños. Ahora faltan los adultos, jua jua jua, y al final seré el rey del mundo.”

 

 

Por Alex navarro

(Alex tiene 16 años, le gusta el basquet y el fútbol y escribió  este cuento en su escuela)

 

Érase una vez una tele que cuando tenía hambre en lugar de comer tomates comía niños. Tenía 22 años y vivía en Televisiolandia. Tenía a la gente atemorizada,  cuando salía a comer le tenían miedo. Cuando veía a  un niño se lo comía, hasta que un día se tragó a tantos niños que  se empachó, se cayó y murió por empacho.

                                                                                          Por Cristian

(Cristoammmmmm, cómo a él le gusta que lo llamen, escribió este cuento en la pizarra, nos preguntamos cuánto tiempo debió de permanecer escrito allí, una noche, media hora, diez minutos, un suspiro…?)

 

Había una familia que tenía un niño de siete años. Sus padres se compraron una tele y luego la trajeron a casa y la probaron y no iba muy bien. Salían dibujos raros, cosas negras.
Y dijo su padre: -Hoy no veremos la tele, mañana a ver si se han quitado los dibujos.
El hijo dijo: -Vale.
Luego de madrugada se fue al comedor a ver la tele y puso los dibujos y no iba.
Se pusieron unas cosas raras y se apago la luz de su casa. El niño tenia miedo, cerro los ojos, los abrió y estaba dentro de la tele y tenia miedo, mucho miedo y dijo en alto: – Papá ayúdame.
Su padre lo escucho, fue y dijo: -¿Dónde estás?
-Dentro de la tele.
-¿Cómo te saco ahora?
– No sé, sácame ya que me comerá el hombre negro.
Cogió un martillo y rompió la tele y salió el niño y se quitó el miedo.
El día siguiente era el cumple del niño, lo celebraron en su casa y vino su familia, comieron, luego abrieron los regalos.
Le gustaron. Uno de ellos era una tele nueva. Y esta vez si que funcionaba bien.

 

Por un alumno de 2º del Colegio Verge de la Font de Villalonga

(Gemma, su maestra, nos hace llegar esta brevísima historia. ¡Saludos de todo el Epiequipo a este estupendo colegio de la Safor!)

 

Un día un niño y unas niñas estaban tan tranquilos viendo la televisión, cuando de repente salió de la televisión una bestia que se comió al niño. Las niñas consiguieron escaparse y la bestia exclamó:

 -¡JOPE, SE ME HAN ESCAPADO!

                                                                   Por otro del mismo colegio y de la misma clase

Érase una vez una televisión que comía niños y niñas. Pero pasó que un día se atragantó de tanto comer niños y niñas, empezó a toser y vomitó 10.000 niños y niñas, había japoneses, vietnamitas indios, argentinos, …. niños y niñas de todo el mundo. Los niños y niñas vomitados contaron cosas extraordinarias de todo lo que habían vivido en el estómago de la televisión, a la que pusieron por nombre la televisión COMENIÑ@S, ja, ja, ja, ja, ja, ja.
Desde ese día padres, madres, abuelos, abuelas, tíos, tías, vecinos y vecinas, maestros, maestras, amigos, amigas, enemigos y enemigas se pelean por llevar a niños y niñas delante de la televisión COMENIÑ@S….y las colas dan dos vueltas enteras al mundo,
ja, ja, ja, ja, ja, ja.

                                                                                                              Por Cristian

                   (He escrito este cuento en un circo. Mi nariz es tan grande como la trompa de un elefante y el pie también)

Había una vez una televisión que se comía a todos los niños que veía pasar.
Un día la televisión se durmió y pasó un niño. El niño no sabía que la televisión se comía a los niños. El niño quería ver la tele y la encendió. Entonces la tele se despertó y se lo comió. De repente sus amigos vieron que se comía a su amigo. Los niños iban de puntillas para salvar a su amigo. La tele no se despertó estaba dormida y los niños decidieron desenchufarla de los cables y salvaron a su amigo y toda su familia se puso contenta y vivieron tranquilos para siempre. FIN

                                                                                                               Por Víctor

(Este cuento fue escrito en la escuela. Me gusta los aparatos electrónicos, arreglar cosas y ayudar a las personas)

 

Había una vez una televisión que se comía a todos los niños del mundo para alimentarse, porque si no comía a los niños no se alimentaba.
Primero se los comía enteros, después se los comía a tacos, después se los comía a trozos gigantes, después se los comía a trozos medianos, después se los comía a trozos pequeños, después se los comía a trozos minúsculos, y después pasó otra vez a comérselos enteros, finalmente se cansó de comer a tantos niños.
La tele al final se transformó en un zombi y paró de comer niños.

 

el angel que perdio

                                                                                                 Por Xavi Carrillo Amaya

                          (16 añitos, ganador de dibujos,  talla de calzado 40-41, cuento escrito en casa escuchando música)

Fiu ¡! Pum, abrí los ojos y vi como estaba estirado en el suelo, mirando el cielo, y de repente vi como si todo fuese blanco y me levante. Veía los coches pasando y me di cuenta que me estaban mirando los de dentro, sangraba y no me decían nada. Me di cuenta al andar que iba cada vez más lento y me dolía una parte de la cabeza, y al tocarme sangraba.
Abrí los ojos como sorprendido. Por mi espalda, vi unas grandes alas que se abrían, me gire y vi que salían. Suspire y dije en voz alta para que todos me escucharan:
-¡Soy un ángel!
Todos sorprendidos me dijeron:
-Si es verdad tírate desde el tejado. Fui y pum! Salte. Vi que estaba volando y al caer me di cuenta que perdí una de mis plumas.

                                                                                                      Por Sonia Mondéjar

                                                                                              (Cuento escrito mirando al techo)

Esta es la historia de Gabriel, un ángel muy revoltoso que con sus travesuras ponía el cielo patas arriba.

Su padre le decía, Gabriel hijo, un día de estos vas a perder una pluma y ya sabes lo que les ocurre a los ángeles cuando pierden las plumas. Pero Gabriel no era de escuchar sermones y él seguía con sus juegos y sus bromas cielo arriba cielo abajo.

Un tarde, practicando el vuelo sin motor, Gabriel se dio de bruces con un nubarrón que escondía entre sus matas algodonosas un camión cisterna y perdió no una  pluma, ni dos, ni tres ¡todas las plumas! y ya sabéis lo que les ocurre a los ángeles cuando pierden sus plumas…

                                                                                                   Por Caroline Romero

(Caroline se hace llamar Bombón Asesino, tiene 40 años y su profesión es la de turista. Calza una talla de tres pies y escribió su cuento en una libreta con lápiz y goma)

Había una vez una impresionante historia de un ángel que perdió una pluma.
¿Se estarán preguntando cual es el misterio de todo esto?
Pues el caso es que este ángel era diferente a todos los demás ángeles porque era de color negro y no podía volar sin la pluma que le faltaba. Como no podía volar se terminó quitando todas las plumas que le quedaban y se terminó convirtiendo en una bruja. Como no podía volar como ángel no se dio por vencido y quiso hacerlo como bruja, entonces decidió comprarse una escoba.

el jilguero

                                                                                                            Por Ingrid

                     (Este cuento lo he escrito mirando a las nubes. No soy como este ruiseñor, a mi me encanta la música)

Hoy me levanté irritado porque la vecina de al lado, tenía la radio puesta.
Ah, perdón!  aún no me he presentado, soy el ruiseñor. Tengo pocas plumas, y solo tengo una manía: odio escuchar todo tipo de músicas.
De pequeñito me criaron con una radio en la oreja, todas las mañanas la misma música:
– “Pajaritos por aquí, Pajaritos por allá, pajaritos piu, piu, piu, pajaritos”.
Siempre la misma una y otra vez.
Así es como me irritan todo tipos de músicas

¡¡ Y aún me siguen irritando!!!!!!!!

                                                                                                        Por Juan Luis Feliz

                                                                        (16 años afición fútbol, he escrito este cuento en la playa)

Un señor que estaba en su casa y salió a dar una vuelta por su pueblo, iba alegre con una sonrisa en su cara. Él odiaba la música y cada vez que escuchaba algo se iba de allí y no iba por la calle. Se paró un coche y el señor que conducía iba con la música muy alta. El señor Ruiz le dijo que si podía quitar la música y el del coche le contestó que no.
Se enfadó y empezaron a discutir. Después de una larga discusión el sr. Ruiz se fue muy enfadado para su casa y por el camino dijo que no saldría nunca más de casa y así lo hizo .

 

Por Ramona Guiu i Ambrós

(Hola me llamo Ramona (y no es broma), soy profesora de castellano de la escuela de educación especial “GAVINA” de Barcelona)

 

Un ruiseñor amaba la música, porque ama la libertad.
Cuando un ruiseñor vuela libremente, huele el perfume del bosque, nota en las alas el viento, siente la alegría de estar libre… entonces una explosión de emoción le sube por la garganta y se transforma en trinos, silbidos y notas perfectas. Canta afinadamente, inventa notas imposibles, de una belleza extraordinaria.
Esos cantos transmiten a las personas la emoción, la alegría , el bienestar y la paz.
Yo soy un ruiseñor enjaulado.
Para los humanos es un hecho extraordinario, que un ruiseñor no soporte la música. Que no cante, que cuando oye a otros ruiseñores cantar se tape la cabeza con sus alitas y se acurruque en un rincón. No lo pueden comprender. ¿No pueden comprender que me falta la libertad?
Yo soy un ruiseñor enjaulado. No puedo cantar. FIN

 

Por Mar Bofill Angel

(Mar tiene 15 años y escribió este cuento en la panadería)

 

¡Hola! Soy un ruiseñor y vivo en un árbol con más animales. Estoy harto de las ardillas del piso de abajo porque están todo el día con la música puesta y a mi me irrita la música.
Ayer bajé y les dije que apagaran la música, pero como las ardillas hacen lo que quieren, no me hicieron caso y las amenazé diciéndoles que les robaría la comida, entonces no se lo creyeron.
Hoy por la mañana han ido a la nevera a buscar su comida y no la han encontrado así que han venido a picarme a la puerta y me han dicho:
-¡Ruiseñor! Devuélvenos la comida.
Y yo les he dicho:
-Cuando dejéis de poner la música os la devolveré.
Pero como las ardillas son tan cabezotas me han dicho que esto sería la guerra, y a partir de entonces no han parado de poner la música al máximo para que yo me rinda y les de la comida. Pero lo que ellas no saben es que hasta que ellas no me pidan perdón yo no les voy a devolver nada.
Cada día tienen la música puesta, así que me he ido al “supermercado” para comprarme unos tapones para las orejas y no escuchar ese espanto de música, después me fui a casa porque tenía sueño y quería dormir.
Cuando llegué a casa las ardillas aún estaban con la música así que me puse los tapones y me puse a dormir.
Pasaban los días y las ardillas vieron que yo no me quejaba de nada entonces bajaron, me picaron a la puerta y me pidieron perdón así que yo entré y les delvolví todo lo que les había cogido.

 

 

el libro que no era libro

                                                                     Por Edwin Basilio Batista Montero

(Alias Papagallo, edad: 35-20 =… De profesión: Policia de papagallos. Me gustan la mujeres que tengan un cuello como los papagallos. Talla de calzado de hormiga y dedo índice: 95 metros)

Era un país muy lejano que se llamaba Esperanza. Ahí en ese país estaba prohibido leer. Toda la gente se quejaba, porque no podían leer. Pero la gente que estaba más preocupada eran los padres, porque si no podían leer sus hijos no podían estudiar.
Toda la gente fue a quejarse al presidente.
Un día llego misteriosamente un señor a desafiar al presidente, para que todo el país pudiera leer y estudiar. El señor misterioso le reto a un duelo de haber quien aguantaba más rato montado en un toro.
El señor misterioso le dijo:
-Si gano tendrás que dejar que el país pueda leer y estudiar.
Como el presidente era amigo de los retos acepto.
Al final ganó el señor misterioso y toda la gente se puso contenta, los padres se pusieron contentos, ya que al final sus hijos pudieron leer y estudiar para tener un mejor futuro. El señor misterioso tubo que irse y toda la gente le dio las gracias por todo. El país le dijo que siempre será bienvenido a Esperanza.

el tigre que queria lunares

                                                                                               Por Chema Peral

 

No podía ser verdad. Guillermo El tigre se quedaba fuera del concurso anual de imitadores de zanahorias. No se lo podía creer, doce años esperando para poder inscribirse con la edad pertinente y resulta que no le dan otra respuesta que : « Es que no podemos dejarte participar con esas rayas ».

Frustrado, llevaba ya unos días sin poder dormir. Silvino, el pingüino con el que vivía, estaba harto de que el insomnio de su compañero de piso le impidiera a él también conciliar el sueño, ya que a Guillermo le daba por mirar la trilogía de « El Padrino » con el volumen por todo lo alto cada noche. Así que Silvino se las ingenio para substituir el zumo del tigre por una infusión de hierbas relajantes. Esa noche se recuerda como la noche en que Guillermo durmió catorce horas, si es que alguna vez una noche duró tanto tiempo.

Al despertarse, la cara de Guillermo era otra. Estaba feliz. Y al día siguiente no hizo falta ningún somnífero natural para que durmiera. Cuando ya llevaba una semana durmiendo y más feliz que unas pascuas, Silvino le pregunto por qué estaba tan feliz y cómo habia retomado su ciclo de sueño, a lo que Guillermo le respondio : « Estoy feliz porque cada noche sueño que en lugar de rayas tengo lunares, y me puedo presentar al concurso de imitadores de zanahorias y encima lo gano ». Así que de esta forma el tigre pudo ser feliz y su compañero dormir tranquilo. La lástima fue que el concurso de zanahorias real se perdiera a un gran imitador de estas hortalizas como Guillermo.

 

 

 

Por Lesly

(15 años, me gusta jugar al futbol, he escrito este cuento en mi casa)

Hace mucho tiempo en una selva muy lejana vivía una familia de tigres que eran de color negro con lunares. Un día el más pequeño, Júnior, quiso dar una vuelta solo. Pero él no sabía que en la selva había mucho peligro, ya que él era el más bonito de todos y los otros tigres, que eran solo de color negro, planearon hacerle una maldad al pequeño Júnior. ¡Le querían robar sus lunares!, pero él como era tan inocente pensaba que los otros tigres querían ser sus amigos.
A la noche siguiente los malvados tigres le robaron los lunares, cada noche el pequeño Júnior soñaba con sus lunares y al pensar que se los habían robado se ponía muy triste. Pero un día se dijo a sí mismo: seré pequeño y toda la vaina, pero yo voy a recuperar mis lunares. Y así lo hizo, peleó como un tigre, como lo que es, y recuperó sus lunares. Cada noche se dormía feliz.

Amarga El cisne azul marino

                                                                                                     Por Emiliano Madrid

(Cuento escrito en el tren. Emiliano nos confiesa que le hubiera gustado ser niño de San Ildefonso y cantar el gordo)

Hoy es viernes. Los viernes pongo la lavadora. Me gusta mi lavadora alemana, es un modelo barato pero nos hemos cogido cariño.

Lleno el tambor. Cierro la puertecilla y saco El cisne azul marino de la bolsa de la compra.

El cisne azul marino es un jabón para lavadoras poco exigentes que me recomendó una señora del barrio; Según la señora este jabón contiene cantidades ingentes de vitamina A muy buena para los problemas oculares.

Un cuñado suyo, emigrado a Suiza, fue miope hasta que lavó con Le cigne bleu marin, y el pobre quedó muy apesadumbrado al descubrir una mañana que aquellas rallitas negras de la cocina que se movían arriba y abajo de manera armónica, no eran líneas psicomodulares de espectro alfa, sino… ¡hormigas!

La brevisima historianiña sin nombre

                                                                                                               Por Isabel Vallés

(Cuento escrito con la ayuda de mi hijo David en la cocina de mi casa. Soy una mujer corriente y a veces, menguante)

 

Era una vez  una niña que no tenía nombre. Como no tenía nombre, nadie le enviaba cartas.

Un día la niña compró un sobre, se metió dentro y allí sigue, esperando a que la envíen.

Fin.

 

Por Andaira

(Edad: 35, pastelera. Número de zapato: 39. Tamaño dedo índice: 125cm. Lugar donde lo escribí: en la cocina)

La historia que ahora os voy a contar sucedió en un tiempo y un pueblo muy remotos.
Resulta que en este pueblo en una de las casas sin número de una de las calles sin nombre vivía una niña que no tenia nombre. Casualmente tenía cuatro hermanos que tampoco tenían nombre. Sus padres tampoco tenían nombre, ni sus tíos, primos, vecinos, mascotas, maestros, doctores, artistas, músicos, mecánicos, panaderos………..
Y como no, las calles, avenidas, parques, restaurantes, colmados, museos, montañas, ríos……….tampoco!!
Un día esta niña de la que os he hablado al principio se dio cuenta de que la vida en el pueblo sin nombre sería mucho más fácil y no reinaría el caos y el desorden continuamente si las personas y las cosas tuvieran nombre.
Por ejemplo en el colegio los profesores dejarían de volverse locos a la hora de dirigirse a los alumnos, ya que todos eran nombrados de la misma manera:

-¡Niño que no tiene nombre calla de una vez!
-¡Niño que no tiene nombre felicidades, lo has hecho muy bien!
Y no digamos cuando tenían que corregir i devolver exámenes. Se veían obligados a reconocer y asociar la letra a cada alumno y alumna sin nombre!
Así que un buen día la niña que no tenia nombre protagonista de esta historia decidió ir a hablar con el alcalde y proponerle empezar a poner nombre a las personas y las cosas que les rodeaban.
Al alcalde le pareció una grandísima idea y así empezaron todos los del pueblo a ponerse nombres y luego a las cosas. La niña que tuvo la idea quiso llamarse Olivia.
Y ahora por fin en este pueblo ya pueden utilizar las mayúsculas más a menudo, ya que hasta ahora solo se utilizaban al principio de las frases!

fin

 

Por Jose

(Me llamo Jose pero mis amigos me llaman Pepito. Soy futbolista profesional y mi pie está tan desarrollado que calzo el 200, por no decirles el 500 y asustarlos a ustedes)

Había una vez una niña que no tenía nombre porque sus padres no le pusieron un nombre.
Ya iba al colegio donde se burlaban de ella porque no tenía nombre.
No le gustaba lo que le decían y se lo dijo al profesor, éste no la creyó y ella se puso muy triste.
Entonces no sabía que hacer y al final se lo contó a sus padres.
Les dijo a sus padres: -Quiero tener un nombre para que no se metan conmigo.

Los padres dijeron: -Vale, te pondremos nombre.

La niña se puso contenta.

Te llamaremos María.

FIN

                                                                       Por un escritor o escritora anónimo

                                                 (Cuento escrito en la inopia por Patatús. De profesión: equilibrista)

– ¿Y tú cómo te llamas, monina?

Y, claro, la niña no contestó.

– Eso va a ser que es muda – dijo alguien.

– No, ¡qué va!, muda no, en todo caso será sordita, por eso no puede hablar. – Replicó un entendido.

– Puede ser – dictaminó otro -, sin embargo, por su aspecto melancólico, yo aseguraría que padece un EPIS transitorio postraumático.

– ¡En absoluto! – Opinó una tercera persona -. Creo que está usted completamente equivocado, sin duda se trata de un trastorno… bla,bla,bla.

La niña – aburrida -, se había subido a un árbol. Sentada en una rama, charlaba con un pajarito.

luna que comia estrellas                                                                                                                 Por Juli Bermúdez

(Soy maestra. Mi nombre completo es Julia Helena, pero a nadie se le queda y suelen llamarme Ana Julia… por lo que prefiero me digan Juli)

Luci Luna no brillaba, todos le decían que no tenía luz propia, eso la entristecía. Un día decidió comerse las estrellas, pensando que de esa manera podría brillar. Cualquier estrella que anduviera cerca era devorada en un instante.
Curiosamente, mientras más estrellas comía, menos brillaba. Luci Luna estaba tan llena y tan vacía que dispuso sacar, por su boca, las estrellas que se había tragado.
Las estrellitas empezaron a salir como burbujas de manera divertida, todas se colocaron alrededor de Luci Luna…que esa noche y las siguientes… ¡brilló como nunca!

 

Por Xavi Carrillo Amaya 

(16 añitos, Escolar, 40-41, mi altura : 1,74 , cuento escrito esperando al bus)

 

Estamos al lado de la gran “Mónica”, la gran luna que se comía a nuestras hermanas estrellas, hasta que nos cansamos y decidimos hacerle un truco. Construir como una hermana nuestra, pero que en realidad era un planeta llamado “Plutón” que  según todos al masticarlo te convertías en tu peor pesadilla. Cerró los ojos y se convirtió en… una estrella y todas sorprendidas nos hicimos amigas de ella. Nos contó lo que pasó, entonces nos dijo eso que tenía miedo porque somos pequeñas y al tragárselas se ahogaba.

                                                                                  Por un niño o niña del colegio Verge de la Font

Érase una vez una luna que se comió una estrella, y le gustó mucho. Y tanto le gustó que comió más y más estrellas, y tuvo gases y reventó y murió de un empacho.

                                                                                                    Por Adelina Corredera Maes

 

Existió una vez en la galaxia un satélite llamado luna que solo comía estrellas, de algun modo era la luna una boca insaciable, de algun modo esto se desarrollaba o sucedia en el espacio alrededor de los planetas, esta luna recibia visitas de hombres que desde la tierra querian investigarla con lo cual la luna recibia de tiempo en tiempo estas visitas, de algun modo esto sucedia alli, la luna a su vez empezo a crecer y crecer porque comia estrellas, estrellas aun mayores que ella eran totalmente tragadas, de algun modo estas estrellas cada una de ellas era de un tamaño diferente algunas mas grandes que otras, las estrellas eran tragadas por el insaciable apetito de la luna que de este modo mostraba su poderio en el espacio, de este modo se podia ver todo esto eran todos los que pisaban el espacio espectadores de lujo, de algun modo la luna por lo tanto se comia a las estrellas que pasaban cerca de ella o a las que estaban mas lejos, las estrellas que existian en la galaxia o en el espacio algunas caian en los agujeros negros de donde ya no salian, de algun modo los agujeros negros estan en el espacio y se les puede ver se pueden ver lo que hacen y su magica accion, de algun modo la luna por lo tanto era espectador de lujo en el espacio, de algun modo era la luna un satelite como otros muchos que giraban alrededor de las estrellas algunas de ellas caian en el agujero negro que se puede considerar la luna y de ahí no volvian, la luna era por lo tanto un cuerpo incandescente que se podia ver en la via lactea nuestra galaxia, de algun modo en el cosmos las galaxias son muchas y los agujeros negros trabajan alli, de algun modo el cosmos es algo enorme donde estrellas, agujeros negros, planetas, satelites o meteoritos hacen brillar su paso por ella, el cosmos es por lo tanto un lugar infinito donde se puede ver todo esto es el cosmos la casa o el hogar de todos nosotros, de algun modo la luna que comia estrellas era nuestra luna la cual comia todo tipo de estrellas y de algun modo las tragaba con apetito pues su hambre crecia y crecia, de algun modo la luna podia asi crecer y podia obtener energia para no desaparecer, la luna era por lo tanto un satelite de nuestra via lactea que tragaba estrellas y de algun modo las estrellas al ser tragadas dejaban de existir, desaparecian por completo y ya no se las volvia a ver, las estrellas de la via lactea brillan con luz propia pues algunas de ellas son como el sol, de algun modo caba vez que observamos el espacio podemos verlas brillar podemos observarlas y verlas y pueden ellas mismas crear otros mundos, el espacio y el cosmos las necesitan y todos en el cosmos las podemos ver, es de este modo que este hecho que la luna comia estrellas se podia ver y observar en toda su magnitud, es de este modo que la luna podia de algun modo crecer y absorver su energia tan necesaria como para otro satelite cualquiera, la luna gira en nuestra via lactea y esto se puede ver o observar al mirarla, de algun modo es que la luna como satelite que es engendra via al comerse las estrellas y puede llegar a producir vida, la luna que comia estrellas puede llegar muy lejos comiendo dichas estrellas puede obtener su beneficio y todos podemos verlo y apreciarlo en el mismo universo, de cualquier modo la luna es un satelite de la via lactea que comia estrellas para obtener de ellas la energia suficiente para crear vida, de algun modo la luna lo consiguió.

El amarga historia del hombreque vendiólasombra

                                                                           Por Juan Fran Núñez Parreño

(Juan Fran tiene 41 años y afirma que escribe por afición. Juan Fran es de Villamalea (Albacete) y nos manda una historia triste, triste, triste.)

Cuando el hombre aceptó ser el primero en vender su sombra por aquella inmensa cantidad de dinero, pensó que con esa riqueza y la fama que obtendría sería feliz para siempre, pero con el tiempo se dio cuenta que la gente sólo se acercaban a él por interés, y cuando se lo gastó todo y se quedó sin nada comprendió que ella había sido su verdadera compañera y la única que jamás le habría abandonado, desde ese momento fue para siempre el hombre más solo del mundo con la vida más amarga, sin dinero, sin amigos, sin sombra, sin nada.

                                                                                Por Jonas William

                               (Jonas tiene 13 años y escribió este cuento entre la playa y la montaña)

Érase una vez un famoso que se llamaban Gustavo, pero sus fans le llamaban William por su apellido.

Él era bueno en todo: Contar, bailar, activar y etc, pero él tenía un problema con su imaginación, y es que la sombra le hablaba i le decía lo que tenía que hacer. Entonces un día la sombra lo quiso matar y no pudo. Entonces William hizo lo que pudo para no hacerle caso, y cuando fue de noche, William fue a una tienda de conjuros para echar a la sombra. Cuando fue de día, la sombra no estaba porque volvió al cuerpo del hombre. Cuando intento volver a matar a William , él la cogió, la amarró a una silla, cogió el libro de conjuros y la echó del cuerpo.

Desde ese día fue todo bien y William fue feliz y tuvo dos hijos. FIN

                                                                            Por Antonio Buendía Valcarcel

                             (Cuento escrito en el salón de mi casa al atardecer. Mi talla de zapato es la 42 y mido 1,65)

Allí estaba, en la página de Anuncios por palabras: COMPRO SOMBRA. URGE. INTERESADOS LLAMAR AL 296234570 Y PREGUNTAR POR D. JUAN SINMIEDO.

Hacía días que aquellas palabras ocupaban de manera insistente mis pensamientos. No es que me hiciera falta el dinero, aunque no nadaba en la abundancia, en aquel momento no pasaba por apuros económicos, pero lo cierto es que en estos últimos tiempos mi sombra y yo discutíamos constantemente y la situación se había vuelto insostenible.

Había pensado en la separación, incluso en el divorcio, pero no me atrevía a proponérselo por miedo a las represalias.

Tantos años con la misma sombra me habían vuelto un hombre aburrido. La rutina y el día a día habían hecho mella en nuestra relación.

Recuerdo que en nuestros mejores tiempos salíamos de casa al mediodía, cuando el sol está en su punto más alto, y yo me paraba en cada esquina a contemplarla orgulloso de su compañía. Ella, por su parte, se hacía la interesante alargando su talle coqueta y altanera. ¡Qué tiempos tan felices!

Ahora, cuando salimos juntos, le da por desaparecer o tomar otra dirección dejándome solo y desombrado.

¿Se habrá cansado de mi? ¿Estará enamorada de otro?

…COMPRO SOMBRA, COMPRO SOMBRA, COMPRO…

– Sí, Don Juan Sinmiedo al aparato.

– ¿Qué tiene usted una sombra en perfecto estado y libre de cargas familiares?

– De acuerdo, sí. Me la envía por correo certificada y urgente.

– ¿Con acuse de recibo? ¡Por supuesto! no se preocupe, entiendo su inquietud.

-No sabe usted lo feliz que me hace. En los tiempos que corren no es fácil encontrar una sombra que no proceda de la China. Gracia, gracias…

Tras colgar el auricular anoté en mi diario: A rey muerto rey puesto, y a vivir ¡qué son dos días!

                                                                                          Por Momen Husnain

(MH7 es el pseudónimo de este escritor de 83 años. MH7 nos cuenta que ha dedicado toda su vida profesional a pasar la lista, nosotros no sabemos la lista de qué pero pensamos que ese debe ser un trabajo bien interesante y que sin duda requiere de grandes capacidades guturales . También nos confiesa que su afición cultivada  es molestar, imaginamos que a los de la lista, pero cada cual que piense lo que quiera. Momen escribió su cuento con tinta de los mares de  la China)

Había una vez un hombre que era un ladrón, ese hombre llamado Jordi tenía tanta mala suerte que siempre que quería robar le pillaban con su sombra.

Un día pensó: -¿Por qué no puedo vender mi sombra?

Tenía tanta mala suerte que algún día el demonio le dijo: -Esta vez te voy a compra tu sombra si sigues haciendo cosas malas.

Jordi le dijo:- ¿Te lo juro que haré todo lo que me digas?

El demonio le dijo:- ¡Vale!

Así Jordi el hombre seguía robando, pero ya nadie le pillaba y se salía con la suya.

Un día Jordi entró en una furgoneta de la policía sin saber que esa furgoneta era de la policía. Jordi entró por la puerta de atrás y comenzó a pitar la alarma, la policía vino corriendo y le pillaron. Le registraron la mochila y tenía joyas muy valiosas robadas.

Le preguntaron a Jordi:-¿Esto es tuyo?

Jordi les dijo la verdad:-Esto lo he robado en una casa.

La policía lo arrestó i se lo llevó a la cárcel y devolvió las joyas a los propietarios.

                                                                                                                 Por Àlex

(Hola soy Àlex y os contaré cómo se me ocurrió esta historia: Estaba solo en casa y no se me ocurría nada, así que me fui a una pagina de historias de miedo y con eso me inspiré)

Esta historia se ambienta en el norte de Gran Bretaña, en aquella época la ciudad era más bien oscura y tétrica debido a las grandes industrias y a la contaminación del lugar.
En un pequeño pueblecito llamado Sacred, encontramos a nuestro personaje llamado Adams, un hombre humilde que vivía del trabajo duro por y para su familia.  Lo que no se podía imaginar era que un día iba a cambiar su vida.
Un día perdió su trabajo, ya que la empresa cerró por falta de dinero. Al cabo de un mes él y su familia vivían muy mal, así que el pobre hombre llamado Adams tuvo que buscar trabajo, pero como no lo encontró, tuvo que buscar algún modo de conseguir dinero.
Hasta que un día encontró  un extraño hombre llamado Manolo. Manolo le dijo que él podía darle dinero a cambio de algo muy importante para Adams.
Adams aceptó por el bien de su familia sin pensar en las consecuencias y preguntó:
-¿Qué es lo que quieres a cambio?
A lo que Manolo contestó:
– Tu sombra.
Adams pensó que era una broma, pero aun así aceptó.
Cuando se dió cuenta de que el sol estaba saliendo, y a medida que salía más, notaba extraño no ver su sombra. Cuando el sol ya lo iluminaba completamente, no tenía sombra y sin sombra tampoco vida.
Y así nadie supo nada más sobre nuestro amigo Adams.
Fin…

 

CronicaUn pais llamado silencio

                                                                                             Por Adelina Corredera Maes

(Adelina firma sus relatos con un simpático pseudónimo “Cuarcita”y aunque está en paro y buscando empleo, a sus 46 años, disfruta viendo películas en la televisión, navegando con su ordenador o montando en bicicleta. Escribe desde Villoria en Salamanca, y nos informa de que calza el 39 y que el tamaño de su dedo índice entra dentro de la normalidad)

 

Existió una vez un país llamado silencio que contaba con gentes de ambos sexos, en este país ocurrió que todos los que allí vivían estaban en silencio, pero era porque temían el ataque de alguien muy poderoso, porque temían lo que les pudiera hacer y de este modo entorpecer su final.

En este país las gentes eran gentes buenas, integras gentes que amaban a un joven para coronarlo rey, en este país sus gentes temían a un ogro enorme que quería acabar con el joven, con lo cual todas las gentes del país se unieron y permanecieron en silencio para que el ogro se delatara y poder vencerlo, eliminarlo y sacarlo del país para que nunca volviera. El joven era un joven hermoso que aspiraba a convertirse en rey.

Este país existió en la historia del planeta, de alguna forma en este país ocurría todo esto y estaba al alcance de todos los demás, de alguna forma en este país esto sucedía mientras las gentes del país velaban por el joven para que algún día pudiera cumplir su sueño de convertirse en rey para que algún día ya tuvieran quien les gobernara o mandara. El país del silencio llevaba a cabo su plan y llego a ser conocido por el resto de gentes que no pertenecían al país, los demás reinos se unieron para defender al joven y de este modo empezar así su propósito, los demás reinos desterraron al ogro que tenia una gran energía y de este modo el ogro ya no pudo derrotar al joven, el ogro acabo sus días fuera del entorno del joven que iba a ser coronado, las gentes o las demás gentes del reino por lo tanto llevaban a cabo su propósito de este modo mediante el silencio que les otorgaba poder, les daba o les otorgaba un papel protagonista ante los demás.

El joven rubio y de grandes ojos azules fue nombrado rey del mundo en este país, por lo cual este país fue o llego a ser el que gobernara en el mundo junto con sus gentes que utilizaban el silencio para dar poder al joven, sus gentes utilizaban el silencio de este modo para hacer valido el cumplimiento, utilizaban el poder para hacer posible su sueño. Este joven reinó en un palacio blanco que los propios miembros del país le construyeron para que viviera y llevara a cabo su reinado, esto ocurrió en el país del silencio, donde todos apoyaban y amaban al joven para que este algún día llevara a cabo su mandato y su posterior triunfo para que algún día fuera este joven el que gobernara el mundo, un mundo con muchos problemas para resolver, un mundo en el cual el joven tenía puestas sus miras para solucionar problemas, hacer un mundo donde la justicia y el bien triunfan ante el mal, era de este modo esto posible y se podía hacer se iba a hacer en el país del silencio, de este modo se llegaría a cumplir o a suceder todo esto ante los ojos del resto del mundo, ante los ojos de los demás que veían en el joven un mundo aparte un mundo transparente de belleza y armonía que podía terminar en victoria. De este modo el joven llego a lo más alto y el país del silencio llego a cumplir lo que había prometido para que el joven ganara y de este modo se pudiera llevar a cabo o se pudiera cumplir todo esto.

                                                                                                             Per Manel V. Herrero 

(Manel V. Herrero, és una de les últimes persones en el món que no sap nadar, ni fumar, ni anar en patins ni en bicicleta sense mans, i espera rebre prompte el seu reconeixement. Conte escrit a Benimaclet, un dels llocs més agradables de València, i amb un oratge de tardor molt dolcet. El conte s’haguera pogut estirar més, però pensa que ja està bé.)

Hi havia una vegada, en un país molt molt llunyà anomenat Silenci, que un bon dia la gent va deixar d’utilitzar la telefonia fixa i la telefonia mòbil, cel·lular o de radiotelèfon. Ningú no volia trucar per si destorbava al seu interlocutor, per si estava a la dutxa, al WC, dormint, follant, desdejunant esmorzant dinant berenant sopant, treballant, en el teatre, en el cine, en la Santa Missa, en un conferència, en una reunió, en un museu en un hospital, en un biblioteca, en un espai sense cobertura, amb poca bateria, en mig d’una conversació intensa o dramàtica, en el deliri de l’amor, vetlant un difunt, en un enterrament, amb xiquets dormint, amb l’àvia maleta, en un part, en mig del part d’una idea genial, en mig d’una reflexió profunda, amb mal de cap, amb ressaca; amb el desdejuni l’esmorzar el dinar el benerenar o el sopar al foc, treballant amb guants, polvoritzant fruitals amb mànega o motxilla, passant la desbroçadora, treballant amb motocultor, esporgant tomateres, explicant una direcció a un turista, amb les mans mostoses olioses banyades brutes, en el clímax d’una novel·la una sèrie una pel·lícula, a molta distància del telèfon, dirigint el trànsit pesat de vehicles, en mig d’una interpretació, en el karaoke, conduint, en un juí, rebent una classe, impartint una classe, contant un acudit, arreglant una fuga d’aigua, sostenint un pes, perseguint un xiquet o un animalet, regatejant en un mercat, ordenant en un bar en un restaurant en una cafeteria en una xocolateria en una xurreria en una orxateria en una gelateria, en un avió, en mig d’un robatori, amagat en un armari baix d’un llit darrere d’una cortina baix d’una taula, seguint algú sigil·losament, a punt d’adormir-se, en la primera sonada, en la migdiada, en la migdiada del borrec, en un acte d’homenatge, rebent un premi, fent una entrevista, concedint una entrevista, llegint una carta d’amor, fent una confessió, fent una declaració, en comissaria, emmanillat, segrestat, empresonat, en un juí, en un examen, en una lectura de tesi, en una lectura de mans, en un naufragi, en una illa deserta, perseguit per una tribu bel·licosa, remant, lligant,en un castell de focs artificials, en una mascletada o sezillament sense ganes de xerrar. Era un país de gent molt mirada.
Com ningú no telefonava, la gent va eixir al carrer, va fer amics propers, es va enamorar apassionadament, es va fartar de follar, va ser feliç i va menjar panís (no OMG).
Final del conte en el següent punt: “.”

El cuento de la sirena

 

Por La Jardinerita

(Niña bonita del regimiento)

Esta es la profunda historia de Azul, la sirena con tres piernas.
Azul está muy orgullosa de Amelia, Amalia y Emilia, sus tres hermosas piernas.
Amalia es la más coqueta de todas, adora los zapatos de tacón alto, hecho que acarrea acaloradas discusiones con Emilia que tiene vértigo a las alturas y también con Amelia, la pequeña de las tres, que por su corta estatura se ve obligada a permanecer en suspensión.
Amelia es la pierna previsora, sale siempre de casa enfundada en largos y tupidos calcetines ¡aún en verano! no sea que cambie el tiempo, que ése ya se sabe, y además ya lo dicen las piernas más ancianas que hasta el cuarenta de mayo no te quites el calcetín de lana y los guantes del felpa, y que ande yo caliente ríase la gente, y que quien ríe el último ríe mejor, y que mejor pájaro en mano que…, bueno eso.
Lo realmente profundo de esta historia viene ahora:
Una mañana, como todas las mañanas, Azul fue a levantarse de la cama y ¡zas!, se dio de bruces contra el suelo. Sus tres piernas habían desaparecido, y en su lugar, tenía una larga cola de pez que se movía de un lado para el otro, con bastante gracia todo hay que decir.
Con tanta algarabía, su madre vino volando, y para sorpresa de Azul comenzó a reír, se notaba que estaba muy contenta:
-¡Por fin una sirena con cola en la familia! Desde hace muchas generaciones las hemos visto: con piernas, con ruedas, con cola de caballo, con sendos jamones de jabugo, con carnet de carretillero, con control remoto, pero con cola de pez, de pez de los que nadan en los mares y en los ríos, eso? ¡Eso hay que celebrarlo!
Tras una copiosa merendola, llenaron la bañera, metieron a Azul en ella y se quedaron un ratito junto a ella para hacerle compañía. Al día siguiente, cargaron la bañera en el auto y se dirigieron al puerto. Una vez allí sumergieron a Azul en las profundas aguas del océano y sólo cuando ésta les saludó con un coletazo, abandonaron el lugar satisfechos y felices. FIN

 

 

Por Beatriz Abian

 

El verano es mi estación favorita, algo mágico sucede, dejo de entrar en el aula para adentrar en un mundo lleno de agua…¡el mar!

Caminaba por la orilla cuando de pronto escuché como alguien lloraba…

-¡Hola! te he escuchado llorar y quería saber si puedo ayudarte.

Ella interrumpió: -No creo que puedas devolverme como yo era antes…

-¿Y cómo eras?

-Yo antes… antes no tenía piernas si no una cola.

Él interrumpe: -Una cola… eras una ¡sirena!

-Antes era libre, conocía el océano, pero un día todo cambió… la tierra no la conozco y eso me da miedo.

El niño se fue corriendo y a la mañana siguiente volvió en busca de la sirena. Ahí seguía en la misma roca llenando el mar con sus lágrimas.

-Pensaba que ya no vendrías…

-He estado toda la noche haciendo algo para ti.

-¿Qué es? preguntó la sirena.

Sacó una bolsa de su espalda y se la dio: -Toma, ábrelo…

-Una ¡cola!

Mientras lloraba la sirena, el niño le dijo: -No construyas tus miedos si no tus sueños.

La sirena dejo de llorar, le cogió de la mano y le dijo: -Ahora sí que quiero caminar.

 circulo

                                                                      Por Lorena Fuentes

(Cuento inventado en un banco público y escrito en mi habitación. Tengo un lunar en la pierna izquierda según se coge por el tobillo todo recto y se gira la rodilla a mano izquierda, ahí.)

Siempre tuve mala suerte. De entre los cuatro millones de círculos azules que hay en nuestro planeta, me tuvieron que elegir a mi para llevar a cabo esta peligrosa misión que grandes científicos y altos magnatarios habían acordado llamar: “Proyecto Géminis”.

El proyecto planeaba la anexión de un planeta vecino: el Planeta de los círculos naranja, y me enviaban a mi, en avanzadilla, para que hiciera las veces de mensajero.

Me dieron una nave azul, pastillas contra el mareo azul, azules zapatillas espaciales y una carta, azul.

La carta iba dirigida al presidente de los círculos naranja y decía así: ESTE PLANETA ES NUESTRO. PORQUE SÍ. RENDIROS.

Y por supuesto estaba firmada con boli azul.

Aterricé un lunes bajo un cielo anaranjado.
Al bajar de la nave mi sorpresa fue mayúscula: una comitiva de círculos naranjas me aclamaba entre vítores y aplausos con banda de música y aires de fiesta naranja.
Los círculos naranja me prepararon un opíparo banquete y me llevaron de visita turística en su autobús naranja.
En el Ayuntamiento, el alcalde pronunció un discurso y me entregó las llaves del planeta para que pudiera entrar y salir cuando me diera la gana, solo o en compañía, descalzo o en zapatillas.
¡Cuánta hospitalidad!
Tras unos minutos de reflexión azul, decidí deshacerme de la carta e instalarme en aquel cítrico planeta. Y para demostrarles mi gratitud, les ofrecí a sus habitantes  todo el azul que llevaba en los bolsillos: el azul ultramar, con el que dieron color a sus océanos. El azul cielo, que en los atardeceres se entrevera con el naranja en mágica visión. El azul turquesa, el azul esmeralda, ect, ect.
Parecía que al fin mi suerte había cambiado.

La escandalosa historia princesa que coleccionaba

                                                                                                                       Por Juancho Parada

 

La lista salió publicada. Todos los hombres del reino se arremolinaron en torno a la puerta, ansiosos de ver su nombre en ella. Desde la torre, la princesa veía el tumulto. Sonrió: ella sabe que el amor de su vida nacerá de un beso robado.

 

Por Amparo Serra

(Cuento escrito en Madrid, en la terraza de un bar de barrio, mientras escucho la conversación de la pareja de la mesa de al lado, las campanas de una iglesia, la escandalosa máquina de café y a un grupo de jubilados jugando al mus. Me gusta la tortilla de patatas sin cebolla.)

Buenas tardes. Me llamo María Antonietta y soy coleccionista de besos compulsiva: Beso veo, beso quiero.
Pertenezco a la Casa Real de un país que ahora no viene a cuento y hoy se cumple mi septimo mes de abstinencia.
Mi colección empezó siendo yo muy niña cuando en los jardines de palacio me escondía tras los macizos de rosas esperando la llegada de enamorados y enamoradas cargados de dulces besos. Todavía me parece recordar el olor a canela y a hierbabuena que desprendían los besos al caer de sus mejillas y de sus labios entreabiertos.
Fui creciendo al mismo ritmo que mi colección que adquirió una dimensión nada despreciable, incluso logré hacerme con algunos ejemplares únicos:
El beso cerillero, de combustión rápida y mirada intensa.
El beso mueble, sin alma ni albedrío.
El beso escoba, siempre de un lado para el otro, un poco veleta para que mentir.
Mi adicción fue tal que olvidé el protocolo y mis obligaciones Reales para entregarme en cuerpo y alma a mi colección.
No comía, no dormía, no hablaba, enfermé de besos.
La noticia de mi deterioro y de mi desenfrenada adicción llegó a oidos de la prensa rosa. Los periodistas, apostados a las puertas de palacio, esperaban día y noche mi salida. Se publicaron fotos de mis “besorías” junto a los testimonios de algunos de los propietarios de los besos usurpados. El escándalo fue morrocotudo.

Pero hoy, señoras y señores, hoy me siento una princesa nueva.
He recuperado el apetito y el gusto por la conversación. Duermo como los mismísimos ángeles y siento una gran liberación labial.
Cuando tengo la fuerte necesidad de un beso me busco un abrazo, y no saben ustedes lo bien que me sienta.
Recibo abrazos de todo tipo, también autoabrazos, son menos adictivos e igual de reconfortantes.
Y esa es toda mi historia.
(¡Aplausos!)

                                                                                                          Por Adelina Corredera

Existió una vez una princesa que coleccionaba besos, esta princesa tenia una belleza desproporcionada por la cual tenia todo tipo de pretendientes bellos como ella, nuestra princesa protagonista por lo tanto pasaba sus dias adorada por jóvenes como ella algunos de ellos la daba besos pero ella buscaba el beso perfecto, ella buscaba de alguna forma el joven que la diera el beso perfecto y poder asi quedarse con el para siempre, nuestra protagonista era sin duda inteligente y sabia muy bien lo que queria, nuestra princesa era por lo tanto alguien que adoraba la belleza y siempre habia visto en el beso un hecho puro un hecho de enorme trascendencia que la podia dar o hacer muy feliz, de este modo la princesa encontro un dia un principe que cumplio su papel la dio este principe un beso puro de enorme belleza y fue este beso el que hizo el resto, la princesa habian recibido besos de muchos jóvenes principes algunos pero no habia encontrado el idoneo, no habia encontrado de alguna forma el beso que esperaba no habia encontrado de este modo un beso puro que la hiciera perder la cabeza, de este modo los jóvenes la rondaban la pretendian pero ninguno de ellos la dio el beso que esperaba hasta que llego este joven que con su beso hizo todo el resto, la princesa al recibir este beso puro y de enorme belleza penso en lo que podia suceder penso en lo que se podia llegar a hacer, los dos principes tanto la princesa como el joven principe se casaron en palacio y a la ceremonia acudieron muchas gentes de lugares diferentes, fue de este modo que la princesa al recibir el beso perfecto dejo de ser soltera y se unio en matrimonio al joven principe y empezo con el una larga trayectoria de esposa en la cual fue muy feliz, la joven princesa pronto tuvo dos bellos hijos un hijo y una hija los cuales crecieron al lado de la princesa que ya era reina, de este modo la joven reina tuvo que emprender su papel de reina en un reinado largo y a la vez tuvo que realizar una vida llena de actos a los que tenia que acudir al lado del principe que ya era rey de este modo, de cualquier forma la reina y el rey realizaron o hicieron una vida en palacio que les limitaba muchas veces pues tenia que acudir o hacer cosas que a veces no la gustaba hacer, la escandalosa historia de la princesa que coleccionaba besos se relata de este modo, y asi se llega de alguna forma a revivir en la historia este cuento que tenia como protagonista a esta princesa y al que llego a ser su esposo un joven principe que dio a la princesa un beso perfecto con el cual la enamoro y con la que tuvo dos bellos principes una mujer y un varon que hicieron crecer el reinado, de este modo fue que la princesa encontro un beso perfecto un beso que cualquier joven o cualquier chica desea recibir de otra persona, este beso perfecto la hizo brillar de magia la hizo muy feliz y fue de este modo que la princesa consiguió de alguna forma encontrar el camino de la felicidad consiguió encontrar de este modo lo que muchas buscan un beso perfecto que lleve al resto de magia al resto de felicidad que todas deseamos todas buscamos en un chico o en un joven sea o no sea principe o tengo otras condiciones, de este modo la princesa encontro lo que muchas andan buscando en su paso a traves de la vida, la princesa por lo tanto recibio el beso perfecto que la iba a hacer experimentar sin duda todas las sensaciones o la perfeccion que todos buscamos.

chitón

                                                          Por Antonio Machado Iglesias

(Escribí la historia entre clase y clase, en la sala de profesores. Ayer me quitaron una muela y hoy voy de luto por ella)

Érase un vez una familia en la que todos eran mudos.

El silencio reinaba en su casa. Hasta que un día Aurelia, la madre, dió a luz un bebé que rompió a llorar tan estrepitosamente, tan escandalosamente, tan vehementemente, tan folcloricamente, que las puertas del cielo se abrieron y una voz grave y celestial exclamó: ¡Chitón!

Tras aquel divino momento todo el mundo llamó a nuestro pequeño protagonista ¡Chitón!

Qué triste destino esperaba al infante, cuánto infortunio le estaba predestinado.

En el colegio, ¡Chitón! por aquí, ¡Chitón! por allá, en la sala de espera del médico, ¡Chitón! en letras bien grandes y gordas, en todos los hogares, en las peleas de novios, en el cine, en la iglesia, todo el mundo reclamaba su presencia: ¡Chitón! ¡Chitón! ¡Chitón!

Llevaba una vida tan ajetreada que su único deseo era poder quedarse en casa donde todos eran mudos para descansar y dedicarse a sus labores.

Un día ¡Chitón! conoció a Silencio, se hicieron grandes amigos y alquilaron juntos un apartamento en Torremolinos.

Los meses discurrieron plácidamente, ¡Chitón! y Silencio formaban una pareja de lo más bien avenida, lo hacían todo juntos, se puede decir que compartían ocio y negocio, allí donde iba ¡Chitón! aparecía de inmediato Silencio, y juntos se volvían a casa o se iban al bar.

Hasta que un Jueves Santo a ¡Chitón! le dieron plantón ¡en plena procesión del Cristo del amor hermoso! Lo mismo ocurrió el viernes, el sábado y todos los demás días de la semana, y de Silencio nunca más se supo.

Dicen las malas lenguas que Silencio perdió los papeles, se soltó la melena y ahora toca el ukelele en una playa brasileña.

Y así acaba esta historia, y ¡Chitón! al de la fila cuarta, qué ya está bien hombre, qué ya me tiene harto, qué la siesta se la hace usted en casa con su señora, o mejor, se compra usted una bandurria y se marcha a Brasil y hace un dúo con Silencio, vamos, vamos, abrase visto, si es que donde las dan las toman…

rosa

                                                                                                               Por Pilar Palacios

Rosa fue una muchachita sin espinas hasta que llegó a la edad adulta.

Las espinas aparecieron con las cargas familiares, los conflictos laborales, con el qué dirán, con el pago de la hipoteca, de la luz, del agua, del gas, con los ronquidos de su marido y con esos kilos de más.

Un buen día Rosa amaneció hecha un cactus. Su hija pequeña la plantó en una maceta, su hijo mediano la sacó al balcón y su hijo mayor la colocó entre geranios y petunias.

Por las noches en vez de ver la televisión la familia sale junta a tomar la fresca, toman asiento alrededor del cactus y le cuentan sus cosas. En Navidad le cantan villancicos y en verano le enseñan las fotos de Benidorm, entonces Rosa mueve las espinas y sonríe contenta y feliz.

FIN

¿Qué son los EPIS? What are the EPIS?

Los Cuentos del taller de escritura   Tales writing workshop

Concurso Cuentos por contar 2014 TALES TO TELL Contest 2014