Por Carmela Mayor.

 

«¿Os cuento un cuento?» «Sí», responden los niños que callan durante unos instantes para escuchar con expectación el relato. Pocos se pueden sustraer a la curiosidad que despierta una historia. «¿Cuál?», preguntan impacientes. «El cuento de María Sarmiento, que se fue a cagar y se la llevó el viento».

A quién no le han tomado el pelo alguna vez con el cuento de María Sarmiento, es el más breve y conocido de la tradición hispánica al que, como tal, no le falta su aderezo escatológico. Nada describe el relato de quién o de cómo era esa desgraciada mujer a la que el viento se llevó en tal trance. ¿Se inspiró la broma en una María Sarmiento real?

Todo parece indicar que este fue el enclave donde tuvo lugar la airosa desaparición de María Sarmiento, natural de Torrelodones, a día de hoy en paradero desconocido.  

 

 

 

 

                 ¡Documento inédito!

 

Fotografía proporcionada por un transeunte inglés realizada en el momento de la volatización. Nuestro informante, que ha permanecido a la sombra de los pinos durante todos estos años, prefiere guardar el anonimato por miedo a coger una insolación.

Los lugareños se desplazan con casco, toda precaución es poca.

Amas de casa bilingües, jóvenes con carrera, porteros automáticos, sietemesinos, ¡TODA LA POBLACIÓN busca a María!

Como esta joven morena, guapa, guapa, que pasa sus noches en vela en pro de la causa:

-Mariano, cariño, no te dejes la leche al fuego y vigila al niño! que esta nave tiene un descosio y lo arreglo yo en un plis plas.

 

Los pilotos sobrevuelan la zona y escuchan atentos las últimas novedades sobre el caso: “—————————————————————————————————————“

 

 

¡Hombre! Parece que los pilotos no tienen covertura, … la tarde en balde? ¡NO! Un mensajero celestial aletea con la buena nueva llenando de alborozo sus alabarzas.

¡María se ha marchado con un circo!

Parece ser que durante su aventura etérea la Sarmiento encontró al hombre bala dando tumbos:

– Prendadita me quedé. Confiesa enamorada mientras hace volantines.

 

                                               

Emocionadas declaraciones. María Sarmiento nos deja sin habla

(…)

 

Grandes misterios de la historia

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