ICOHICO: Inventario de conductas originales y hábitos inusuales

 

ICOHICO no es una marca de productos de belleza, ni un nuevo invento japonés.

ICOHICO es un inventario de conductas creativas y hábitos inusuales con el que  medir la intracreatividad.

¿Qué es la intracreatividad?

Son todas aquellas pautas de conducta creativas que la persona realiza para si misma. Una necesidad privada de liberar su impulso creador como autoafirmación de su originalidad, de su diferencia y de su individualidad. En cierto modo se trata de un proceder íntimamente artístico.

Las conducta creativa intrapersonal no sigue las pautas lógicas establecidas por la mayoría, pero sí responde a una lógica personal producto de la plasticidad cognitiva del individuo. 

Cuando estos hábitos personales abandonan el plano privado y pasan a una dimensión pública, son considerados como conductas excéntricas, formas de comportamiento que están fuera del centro, de la norma término que rezuma cierto carácter peyorativo posiblemente herencia de una sociedad colectivista, jerárquica, de estructuras rígidas, donde el mantenimiento de la armonía grupal tiene prioridad sobre las cuestiones individuales.

 

Hoy doy comienzo a este inventario con uno de mis hábitos privados, cuya intensidad y extensión va en aumento a medida que pasan los años:

 

PASEAR  POR  SUPERMERCADOS, ULTRAMARINOS, AUTOSERVICIOS Y TIENDAS DE BARRIO AL USO

 

Y digo “pasear”, porque se trata de un caminar relajado, pausado, sin un objetivo determinado, puesto que  la compra  sólo es una excusa para la visita.

El placer de estas excursiones casi diarias reside en  la observación pormenorizada, no sólo de productos, sino también de las personas que los compran y por extensión, del trabajador que está en la caja.

Todas las mañanas, y dentro de otro ritual que ya contaré en otra ocasión, saco los tikets de la compra, los pego en mi cuaderno y subrayo el nombre de la persona que me atendió, recordando si fue amable o seria, si se la veía a gusto o enfadada, si era nueva en su puesto, si se había maquillado, ect.

Cuando era pequeña me gustaba ir a la tienda de comestibles que había cerca de mi casa.

Mientras la señora me atendía, yo observaba con minuciosidad la agilidad de sus manos, el color intenso de sus labios y su delantal, unas veces blanco y otras, a rayas o a cuadros. Aquella ligera prenda, por si sola, le confería el status de “vendedora”, para mi, en aquellos años, lo más de lo más.

Me gustaba sobre todo el olor agridulce de la tienda: fruta, mortadela, pan, bollos de chocolate, chicles de bola, todo un mix de esencias que he grabado en mi memoria.

Como era muy tímida, mis excursiones en solitario a la tienda, eran una mezcla de placer y dolor, sólo las ocasiones en que acompañaba a mi madre o a mis hermanos me permitían entregarme por completo a la visita: recorrer todas las estanterías, fijarme en las fechas de caducidad, aplastar el envoltorio de los croisseants, leer los componentes de las conservas, etc, etc.

El paroxismo llegó cuando de adulta pude viajar a otros paises: Italia, Francia, Bélgica, todo un mercado por explorar!

 

He hablado con mi hermana de mi afición por  la lectura minuciosa de las revistas publicitarias de las grandes cadenas de hipermercados.

Mi vecina se rie cuando ve la publicación abierta sobre la mesa, dice que si me la estudio. Estudiar no, pero lo cierto es que soy incapaz de deshacerme de ella si antes no he repasado todas sus páginas. Así que en épocas de mucho trabajo, no recojo la revista del buzón, prefiero, con todo el dolor que ello conlleva, obviar su presencia.

Y aquí termina este primer relato de conducta original. 

ICOHICO está abierto a vuestra participación: cuenta y  comparte en este blog tus conductas originales y tus hábitos inusuales.

Puede que encuentres otras personas que como tú, ahora mismo y en cualquier lugar del mundo, ponen en práctica su peculiar particularidad.

 

34 Responses to “ICOHICO: Inventario de conductas originales y hábitos inusuales”

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  1. Blanca says:

    Mi aportación al inventario: Desde pequeña, cuando voy por la calle tengo la imperiosa necesidad de leer todos los carteles pegados en las paredes, farolas, escaparates, etc. Cualquier cosa llama mi atención y me obliga a parar. Gracias a mi extraña afición me entero de un montón de cosas curiosas y estoy siempre al día de las novedades del barrio.

  2. Rafa says:

    “Orden cartesiano”: dispongo todos los objetos de mi mesa de trabajo perfectamente equilibrados unos con respecto de los otros.

  3. Pedro says:

    Siempre empiezo el periódico por el final: primero miro a que hora sale y se pone el sol, después el tiempo meteorológico de aquellas capitales europeas donde viven mis amigos, y por último, los dibujos que ilustran la sopa de letras. Una vez realizadas estas inspecciones, me entrego a la lectura de las noticias del día.

  4. Rocío says:

    Me gusta mucho salir a la calle en pijama, camuflado bajo un abrigo, si es invierno, o tal cual, en los meses de verano. Se trata sólo de pequeñas escapadas: a la tienda del barrio, a por tabaco, pero en algunas ocasiones, he ido más allá y debo confesar que la experiencia ha sido muy excitante.
    El truco reside en creerse “invisible”, y así nadie te ve.

  5. carmela says:

    Una de mis “rarezas creativas” consiste en escribir mi diario personal en francés. No se trata de una elección consciente ni programada, ni de un snobismo, simplemente me siento y escribo, y escribo en francés. No pienso en ello, y si de pronto desconozco alguna palabra, entonces me la invento, no importa.

  6. isabel says:

    en casa nunca como sentada en la mesa;lo hago en el sofa con la bandeja y las piernas cruzadas;solo me siento como el resto de los mortales cuando viene alguien o estoy en otro lugar.

  7. Albina says:

    Me alegra saber que no soy la única que se estudia las ofertas del súper que dejan en el buzón!
    mmmmm …. las otras cosas (planchar las toallas para que queden planitas, empezar a leer las revistas por el final, usar limpiacristales de la botella azul de toda la vida sin miramientos, ….) no son rarezas, no? :)

  8. Maria says:

    Cuando tengo cerca una superficie con motivos geométricos, ya sea el mantel de la mesa, un azulejo del suelo, etc. intento encajar los objetos que tengo a mano dentro de las figuras: un paquete de tabaco en una esquina de un cuadrado, un vaso en el centro exacto de un círculo, un bolígrafo en la diagonal… Es algo que empiezo a hacer inconscientemente, mientras mantengo una conversación.
    Y Carmela, comparto contigo la afición a pasear por los supermercados.

    • carmela says:

      Qué bien! no, si la final voy a poner en práctica la idea de organizar CITY TOURS, no para visitar monumentos ni museos , sino para deambular por supermercados . Por supuesto, elaboraría el “Código del buen visitante “, con consejos prácticos de cómo se ha de pasear, con qué actitud, y creo que estarían prohibidas las compras.
      Lo pensaré.

  9. En casa, cuando no tengo demasiado sitio, construyo estanterías con ruedas para poderlas desplazar aquí y allá. Y a veces, para encontrar una objeto, necesito mover varias estanterías para llegar al objeto.

    • carmela says:

      olé!
      Cuestión de espacio, ya lo decía mi amigo Warhol:
      ” Creo en la vida en una sola habitación. Una habitación vacía con tan sólo una cama, una bandeja y una maleta. Puedes hacer cualquier cosa en la cama o desde ella: dormir, comer, pensar, hacer ejercicio, fumar. Y tener un baño y un teléfono al lado de la cama. Todo tiene más glamour si lo haces en la cama. Hasta pelar patatas. El espacio en la maleta es muy eficiente. Una maleta llena de todo cuanto necesitas: una cuchara, un tenedor, un plato, un vaso, una camisa, una muda, una media, un zapato.
      UNA MALETA Y UNA SOLA HABITACION VACÍA. MARAVILLOSO.PERFECTO”

  10. Ana-Luisa says:

    Me gusta mirar (no leer) revistas de esas tontas, como la de moda que saca El País los fines de semana, jugando a observar fragmentos de las fotografías. Y, de pronto, ver cómo una manga, una mancha de maquillaje, un fragmento de tela o de cabellera, se me convierten en seres fabulosos que, sin estar, surgen de la foto. A veces no puedo evitar echar mano de tijera…

  11. Pablo says:

    Cuando me encuentro delante de unos pies desnudos, no puedo dejar de contar los dedos. Siempre tengo la sensación de que hay más de cinco.

  12. carmela says:

    “Disección” pormenorizada de los tikets de la compra:
    Guardo diariamente los tikets de la compra.
    Cada mañana los saco del monedero y procedo a su disección.
    Cuando ya están bien diseccionados, los pego, con papel adhesivo, en la hoja correspondiente de mi diario.
    CÓMO SE REALIZA LA DISECCIÓN DE UN TIKET DE LA COMPRA:
    1. Se subraya la fecha y la hora del día: Si la compra se realizó en una hora poco habitual para ti, se señala con de un signo una exclamación. Si descubres que a esa hora en el local se respira una atmósfera diferente, lo indicas.
    2. La cajera o el cajero: sólo subrayas su nombre si algo te ha llamado la atención de él o de ella, y en ese caso, añades un adjetivo o un detalle.
    OJO con este punto, os podeis encontrar con sorpresas como: ” Le atendió: San Vicente”
    3. La compra: sólo merecen especial atención y subrayado, los productos que no comprais habitualmente, los que están de oferta y aquellos que por alguna razón emocional querais señalar.
    Podeis poner corazones, puntos suspensivos, interrogaciones, ojos con lágrimas, ect.
    Y ya está.

    • carmela says:

      Andy Warhol y los tikets de compra:
      “Cuando tengo cincuenta o setenta dólares en el bolsillo, puedo ir a Brentano’s y comprar La vida de Rose Kennedy y decir: “Por favor, ¿podrían darme el recibo de la registradora?”.
      Y cuántos más recibos tengo, mayor es mi emoción.
      Hoy en día están llegando a ser como el dinero para mí.
      Y cuando voy al quiosco del barrio, que vende billetes de lotería, periódicos y tarjetas postales, porque es muy tarde y ya está todo cerrado, entro y me siento muy CHIC. Porque tengo dinero.
      Compro el Harpers Bazaar y pido el recibo. El quiosquero me insulta a gritos y luego escribe la cuenta en un papel en blanco. No lo acepto. “Detalle las revistas, por favor. Y la fecha. Y arriba, ponga el nombre del quiosco.”

  13. Dani says:

    La mía es un poco escatológica. Cuando llego a un nuevo barrio hago un estudio de los wateres públicos por si algún día me da un apretón poder acudir al más cercano.

    • carmela says:

      yo podría darte una lista de wáteres del centro de Valencia clasificados por: wáteres de centros públicos abiertos en domingo, los wáteres más limpios, los de último recurso, los de marcar código para entrar, los de pedir la llave en la barra, los reservados para uso de los clientes, los de tener que subir escaleras para llegar hasta ellos, los de papel higiénico suave, los de papel higiénico duro, los que puedes oir como hace sus cosas el de al lado, los que siempre hay que hacer cola, …

  14. jaume says:

    Me encanta leer el final del libro cuando llevo una veintena de páginas leídas. No sé si lo hago para confirmar que soy más listo que el autor, o porque la curiosidad me mata. Desde que me he pasado al ebook estoy fastidiado, me cuesta buscar el final, volver etc, me parece que es una costumbre que se irá perdiendo.

    • carmela says:

      Mi padre comparte tu hábito, pero él no espera no a la veintena! además es capaz de leer varios libros a la vez, el suyo y el de todos los habitantes que haya en ese momento en la casa.
      De pronto buscas tu libro de cabecera, y ha desaparecido!!

  15. luis says:

    Desde mi época estudiantil tengo una costumbre que me caracteriza: me encanta despasarme el botón del pantalón. Esto es mucho más fácil si llevo Levis de botones o similares, si llevo bragueta lo que acaba pasando es que me la cargo. A partir de este hábito mis compañeros de piso de estudiantes acuñaron el termino “luisarse” (no hace falta que explique el significado), y les encantaba utilizarlo despues de las comidas o simplemente de cachondeo.

    En fin, me gusta luisarme.

  16. Pep García says:

    Me suelo masturbar todos los días, aunque tenga pareja (los días que no estoy con ella me hago dos pajas o más). Por supuesto Internet ayuda mucho, aunque ya esté todo un poco visto. Pero de vez en cuando encuentro un gran placer en hacerme las pajas de memoria, echando mano de del bagage amoroso propio. Me da muchísimo morbo. Desconozco si las pajas de memoria son habituales o están en riesgo de extinción, pero sin duda la creatividad en la imaginación erótica ayuda, y creo que merece estar en este reverendo apartado.

    • carmela says:

      La “Memoria emocional” contiene todo ese bagage de sentimientos, deseos y sensaciones fruto de experiencias emocionales vividas y almacenadas. Sin duda, las “pajas de memoria”, echan mano y nunca mejor dicho, de esas vivencias personales almacenadas en la memoria y asociadas a sensaciones de placer, como estímulo activador.

  17. carmela says:

    El arte de SUBRAYAR:
    No sé decir cuando surgió esta costumbre pero seguramente en sus orígenes no alcanzaba las dimensiones actuales.
    Cuando tengo delante un texto, no importa de que tipo de lectura se trate, necesito subrayar lo que voy leyendo. Normalmente son libros de estudio, aunque también pueden ser guías de paises a los que posiblemente nunca iré, o un periódico o una revista,… en aquellos que son de estudiar, como leo y releo, pues subrayo y sobresubrayo, y así tantas veces como relecturas.
    Empiezo el primer subrayado con lápiz. Qué goce esa primera línea fina, aún tímida en la hoja impoluta.
    El segundo, con fosfo, de preferencia, ROSA.
    El tercero en fosfo del color que se preste, da igual, la cosa empieza a desvariar y la mezcla a tomar un color pardizo poco agradable. En este punto siempre me digo que nunca más, que en el próximo libro seré más cuidadosa, que así no hay quien se lo estudie, que vaya verguenza si alguien se asoma a mi libro,…
    Lo bien cierto es que estoy deseando adquirir una nueva publicación para recomenzar el proceso!

  18. jaume says:

    No sé si alguien lo ha puesto, pero otra manía es leer la publicidad que dejan en el buzón como si se tratara del Quijote. Encuentro un raro placer leyendo, por ejemplo, las ofertas de charcutería o, peor todavía, los mejores precios en compresas, en fin, todo un mundo por explotar.

    • carmela says:

      Todo un placer que llega a convertise, en mi caso, en esclavitud. Ya lo comenté al final de esta entrada, me obsesiona tener la revista del hipermercado de turno y no repasarmela de principio a fin, aunque yo si que soy selectiva y me salto: droguería, perfumería, bricolage y motor. Me apasiona la sección lacteos, conservas y productos congelados. Analizo los precios, los comparo, hago mis reflexiones filosóficas o sociológicas sobre los nuevos productos estrella, las marcas blancas, ect y pasada una semana, más o menos, de lectura interrumpida, me deshago de ella y me libero!!
      …Recuerdo una época en que no distribuían publicidad en mi inmueble y me dedicaba a hurtarla de los buzones vecinos. Ahora puedo decir que me he moderado y creo que tengo la situación controlada, de hecho las últimas entregas se han ido directamente del buzón al reciclado, y ya no me duele tanto…

  19. carmela says:

    Ayer mismo le comentaba a una amiga cuáles son mis “momentos” más creativos.
    Hay tres actividades que por una razón u otra estimulan mi capacidad creativa: andar, ir en bici y cepillarme los dientes.
    Ahora no salgo nunca de casa sin mi bloc de notas y mi boli. Si voy en bici, intento “retener” la idea para que no se pierda, lo malo es cuando se juntan varias, entonces las ordeno por temas y nada más llegar al apartamento, me voy directa al escritorio y las escribo.
    Hace unos días, a falta de boli, perdí una idea por el camino, pensaba que volvería, pero nunca lo hizo, espero que no fuera muy buena.
    Durante el cepillado de dientes llegan todas en tropel, se agolpan, me atosigan, no guardan ningún orden, me montan una buena escandalera. Yo intento mantener la compostura y terminar la limpieza como si nada, y al finalizar con el lavado, simulando serenidad, las anoto rapidito.

    • Ana-Luisa says:

      ¿No has pensado en volver al camino donde perdiste la idea? A lo mejor anda por allí por el suelo completamente huérfana la pobre.

  20. Ana-Luisa says:

    A veces, cuando ando documentándome y rumiando una idea durante el día (o incluso en días sucesivos) y la dejo ahí, en el aire, todavía sin resolver, de pronto, por la noche, en mitad del sueño, el propio sueño me proporciona soluciones, recursos, enlaces… ¡Es genial despertarse por la mañana con todo eso en el bolsillo del pijama!

  21. salva says:

    Tengo la curiosa afición de jugar con las palabras en cualquier conversación con mis amigos y familiares. Al principio me reprimía pero con los años lo he incorporado a mis hábitos cotidianos. Con el tiempo he desarrollado diferentes vías para transformar palabras.
    Una de las más recurridas es la de los diminutivos o aumentativos extraños.
    A veces, cambiar una letra de una palabra es suficiente.
    Y los apellidos con extrañas sonoridades. Me vuelve loco añadir apellidos y nombres nuevos a la gente. Muchos y diferentes durante una misma conversación.
    Un ejemplo que concentra varios recursos clarificará muchas dudas que os hayan surgido tras tratar de explicar mi divertida adicción.

    Frase en español: Hola soy Madonna y quiero mucho a Salva

    Traducción: Hola Soy Madonna AllBright y Ravelais de Góndor Aspartamus y quieruchi muchurri a Calvador.

    El tipo de diminutivo empleado en esta frase es el que estoy utilizando ahora. Va por temporadas. Una de ellas estuve empleando el sufijo Triz para todo: Lavatriz, cantatriz, platatriz, holatriz, iconoclastatriz… en fin. Creo que lo hago por satisfacer el hambre de crear.

  22. carmela says:

    Me he informado sobre este “caso creativo” y mis sospechas son ciertas:
    Salva presenta el síndrome de la originalidad (OS).
    Esta afección tiene una muy variada sintomatología. En el caso de Salva, el síndrome de OS se manifiesta con la invención de una lengua muy personal.

    El término lengua personal se refiere a aquellas lenguas creadas en última instancia para el disfrute personal. No hay nadie que la hable, exceptuando a su creador. Una lengua personal puede ser inventada con el propósito de elaborar una lengua bella, para expresarse, como un ejercicio para comprender los principios lingüísticos, o quizás como un intento de crear una lengua con una diversidad de verbos y fonemas extremos. Las lenguas personales tienden a tener una vida útil corta. Sin embargo, unas pocas lenguas personales se utilizan con frecuencia y largo plazo por sus creadores (p. ej., para escribir un diario personal).

  23. carmela says:

    Creo que los que nos dedicamos al mundo del Arte somos más proclives a desarrollar conductas originales y poco usuales. Muchos de estos hábitos estan relacionados estrechamente con nuestro quehacer artístico.
    Mi caso:
    NUNCA me siento a dibujar si antes no me he duchado y perfumado!
    ( si se trata de trabajo con el ordenador, no importa, puedo ir incluso con el pijama )

  24. carmela says:

    George Steiner, en su libro “Pasión intacta” tiene un capítulo dedicado al “lector infrecuente”, donde comenta un retrato pintado por Chardin, “El filósofo lector”. Lo más llamativo es que para llevar a cabo la lectura, el personaje retratado lleve capa y sombrero. Es decir, el lector no se encuentra con el libro vestido de manera informal o desaliñada; está vestido para la ocasión.

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